Como Identificar Y Cambiar Conductas Y Hábitos Impulsivos

Realizar cambios profundos a nivel de conducta y hábitos es una tarea verdaderamente difícil, y para comprender esa dificultad, es necesario conocer uno de los principios de las Ciencias del comportamiento que sabiamente postuló el Padre de la Psicología Norteamericana, el Dr. William James, creador de la Escuela del Funcionalismo, base para la estructuración del Conductismo. Este prominente científico afirmaba que el problema básico de cambiar la conducta tiene sus raíces en que lo usual es que esta quiera cambiarse mediante el abordaje directo de la misma.

La raíz

Es decir, si queremos corregir por ejemplo una conducta de impuntualidad, lo “lógico” es que quiera eliminarse esta directamente, recurriendo a distintos mecanismos, como el premio o el castigo. Pero el problema consiste en que cuando una conducta ya está establecida, como sucede con los hábitos, su raíz es tan poderosa que el premio o el castigo logran reducirla, pero difícilmente eliminarla.

Las emociones

Una conducta tiene sus raíces en las emociones, y éstas, en las ideas. Por lo cual, si es que realmente se quiere modificar una conducta y hábito, más que buscar la eliminación directa de ésta, debemos acudir a su raíz: Las ideas que la provocan, para así provocar un cambio en las emociones y, por esa vía, producir la extinción del mecanismo que dio origen al comportamiento indeseado. William James expresó en forma poética este principio, de manera muy clara:

  • Quien siembra una idea, cosecha una accion.
  • Quien siembra una acción, cosecha un hábito.
  • Quien siembra un hábito, cosecha un carácter.
  • Quien siembra un carácter, cosecha un destino.

De manera que si lo que se desea es cambiar conductas y hábitos que están muy arraigadas, lo que debe buscarse es modificar las ideas que las originan. Pero lograr esta tarea no es tan fácil como decirlo. Y para demostrar esta dificultad le proponemos un ejercicio, recordándole no seguir leyendo para encontrar la respuesta hasta que usted no haya dado la suya.

Ejercicio

Queremos pedirle que haga una simple operación de razonamiento numérico: Tómese un tiempo no mayor a 10 segundos, de manera que el ejercicio pueda hacerlo a una velocidad normal de razonamiento. Luego de transcurridos los 10 segundos, anote su respuesta. El trabajo consiste en determinar, mentalmente, lo siguiente: Si se cuenta de 1 a 100, ¿Cuántas veces se encuentra un número que contenga un nueve? Ahora anote su respuesta.

¿Cuál fue el número que anotó?

¿10, 11, 18, 19, 20? En la mayoría de los casos estas son las respuestas. Por supuesto que existe una respuesta única: 20. Pero ¿Qué es lo que provoca que se produzcan respuestas tan variadas? La operación mental que seguramente usted realizó es la siguiente: 9, 19, 29, 39, 49, 59, 69, 79, 89 … y aquí viene el escollo para la mayoría de las personas, directamente pasan al 99, sin considerar que luego del 89 viene el 90, que también contiene un nueve. Luego 91, 92, 93 y así sucesivamente, hasta llegar al 99, que es el lugar donde también algunas personas cuentan sólo uno de los dos nueves.

Otro ejercicio

A continuación le presentaremos una secuencia de números, que queremos pedirle sume mentalmente y luego anote su respuesta. Los números son: 1,000 + 40 + 1,000 + 30 + 1,000 + 20 + 1,000 + 10 = ¿Cuál es su respuesta?

¿Acertó?

La mayoría de las personas inmediatamente responden que la respuesta es 5,000, cuando la respuesta correcta es 4,100. Puede ser que usted sea de los pocos que dan con la respuesta correcta, pero si usted respondió 5,000, le recomendamos hacerla nuevamente y se sorprenderá. ¿Ve cómo opera de nuevo el mismo principio?

La Ley de la Inercia

Lo que usted está viendo aquí en plena operación es una analogía de la Ley de la Inercia, pero a nivel mental. Así de poderosa es también la fuerza de la costumbre. Estamos tan habituados a ciertas prácticas y comportamientos que prácticamente no nos damos cuenta de las consecuencias que estos provocan, y aún cuando a nivel consciente decidimos que vamos a cambiar algo, inesperadamente actuamos en la forma no deseada y seguimos en las mismas. No olvide la célebre frase de Benjamin Franklin: “Es locura intentar obtener resultados diferentes si seguimos haciendo más de lo mismo”.

Fuente: Libro Positive Leader, Henry Zuck

 

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