Las Sales Minerales

Las sales minerales son indispensables para nuestra salud. No se les dio importancia hasta que Raulin, discípulo de Pasteur, creó la escuela de los oligoelementos y definió las sales minerales indispensables para el perfecto equilibrio de los seres vivos, hoy la lista de las sales minerales y oligoelementos sigue creciendo.

Una alimentación rica en verduras, cereales integrales y frutas nos asegura un total aporte de los minerales que necesita el organismo.

Los principales minerales, cuya presencia es esencial en el organismo, son: calcio, fósforo, potasio, azufre, sodio, cloro, magnesio, hierro, manganeso, cobre, cobalto, flúor, silicio y cinc.

Azufre:

Su papel más importante es el de limpiador y desintoxicador del organismo. Se usa en medicina para combatir el reumatismo, artritismo, arteriosclerosis y trastornos hepatobiliares.

Se halla asociado a las proteínas en todas las células y en pequeñas cantidades circulando por la sangre, en forma de sulfatos. Se encuentra en las avellanas, frutos secos, harina de avena, frijol, lenteja, ajo, berro, patata, leche, repollo, rábano, cebolla, ciruela, higo, zanahoria y coliflor.

Su ausencia motiva predisposición a infecciones intestinales, reumatismo, arteriosclerosis, gota y trastornos hepatobiliares. El azufre es fundamental para el tejido epidérmico. La queratina, gran protectora del cabello y la piel, es rica en azufre.

Calcio:

Es el más importante de los minerales. Constituye aproximadamente el 2% del peso medio del cuerpo. Se encuentra en la leche, queso, higo integral, coles, naranja, coliflor, limón, cebolla, durazno, espinaca, ciruela, zanahoria y en general en las verduras, piña, coco, almendra, ajonjolí (semillas), alfalfa (ramas) diente de león, linaza, llantén, manzanilla, quimbombo (tierno), sagú, berro, lechuga.

Su ausencia motiva descalcificación, artrosis, raquitismo, altos índices de caries, alteración del sistema nervioso, predisposición a infecciones.

Cinc:

Es un elemento esencial que se halla en el páncreas e interviene en la formación de los glóbulos sanguíneos. Es importante para el sistema inmunológico, junto con el cobre y el manganesio; metabolismo de proteínas, fosfatos y vitamina B1; participa en el ADN, desarrollo de órganos reproductores. Útil en diarreas, esterilidad, debilidad general, temblores, retardo en cicatrizaciones, alopecia, fotofobia y colitis olecrosa.

Sus fuentes son: espinaca, col, repollo, lechuga, tomate, zanahoria, granos, semillas de calabaza, entre otros.

Cloro:

Llega al cuerpo en combinación con el sodio, como cloruro sódico. Constituye el medio ácido de la digestión en el estómago. Es importante en la sangre y hasta se encuentra en las lágrimas y el sudor.

Su ausencia motiva deshidratación y alteraciones en los jugos gástricos. Se encuentra fundamentalmente en los líquidos extracelulares, con mayor concentración en el liquido cefalorraquídeo. En lechuga, zanahoria, espinaca, espárrago, rábano, remolacha, lenteja, quesos, trigo integral, avena y centeno.

Cobre:

Participa en la formación de huesos, dientes, articulaciones y tejidos, interviene en los mecanismos de regulación de la temperatura corporal y coloración del cabello. Conjuntamente con el zinc es fundamental en el sistema inmunológico y favorece los mecanismos de absorción intestinal. Sus fuentes son: el apio, col, coliflor, repollo, brócoli, entre otros.

Flúor:

Se encuentra en la avena, espinaca, cebolla, ajo, remolacha, manzanas.

Fósforo:

Decían los primeros fisiólogos que sin fósforo no hay pensamiento. Después del calcio esta es la sal mineral con mayor presencia en el cuerpo. Interviene en la formación de los huesos y dientes, metabolismo óseo, calcio y azúcares, reparación de paredes celulares, producción de energía y actividad de nervios y músculos.

Su ausencia motiva raquitismo, debilidad muscular, problemas nerviosos y disminución del trabajo cerebral.

Son las principales fuentes: granos, brécol, espárrago, nabo, maní, levadura de cerveza, lenteja, arroz, mantequilla, quesos secos, pan integral, frijol, patata, avena, cebada, cereales integrales, almendra, nueces, coco, papaya, garbanzo, leche, queso, cebolla, rábano, coliflor, pepino, coles, lechuga, manzana, ajo, naranja, pera, uva, cereza, ciruela, berenjena, soja y panela.

Hierro:

Forma parte de la hemoglobina y funciona en la asimilación de nutrientes. Es un elemento esencial, desempeña funciones catalizadoras y de transporte de oxígeno. Su ausencia es causa de anemia, fatiga e infecciones; para muchos expertos, su carencia favorece la aparición de cáncer. Su exceso da lugar a la hemocromatosis, afección poco común que se manifiesta en cirrosis hepática, diabetes y una característica pigmentación cutánea.

Sus fuentes son: el rabano, plátano, cereales integrales, frijol, lentejas, cebolla, zanahoria, melaza, maní, guayaba, salvado de trigo, espinaca, mora, borojó, tamarindo, manzana, aceitunas, cerezas, fresas, grosellas, lechuga, pasas, pepino, remolacha, repollo, toronja, trigo y uvas.

Magnesio:

Se encuentra especialmente en la sustancia gris del sistema nervioso. Actúa en el metabolismo de proteínas, azúcares, vitaminas, función en el ADN y ARN, balance ácido. Básico en el crecimiento, velocidad de reflejos, resistencia física. Asociado con el calcio y fósforo forma parte de los huesos y dientes. Combinado con el potasio tiene un papel importante en la fecundación; influye notablemente en los cambios nutritivos.

Su ausencia motiva agotamiento mental, físico, sexual y muscular, excitación nerviosa, problemas de piel, obesidad, reumatismo, hipertensión, desnutrición, colitis, estreñimiento y taquicardia.

Sus fuentes son: las verduras, coco, avena, dátiles, espinaca, batata, alcachofa, apio, ajo, berro, berenjena, cebolla, zanahoria, brócoli, pepino, cacao, piña, mango, níspero, higos secos, plátano, soja, semillas oleaginosas, ciruela, patata, pan integral, germen de trigo, almendra, cacahuete, nueces, avellana, coco, maní y perejil.

Manganeso:

Fundamental en la producción de hormonas sexuales y hemoglobina, metabolismo de las vitaminas B, E, grasas y carbohidratos; biosíntesis del colágeno y la albúmina del tejido conectivo. Junto con el cinc y el cobre, fortalece el sistema inmunológico.

Se encuentra en el ajo, apio, berro, brócoli, coliflor, col, espinaca, lechuga, repollo, cebolla, espárrago, zanahoria, almendras, nueces, coco, perejil y alfalfa, entre otros.

Potasio:

Los alimentos ricos en potasio son ante todo diuréticos. Tiene una fuerte acción deshidratante ya que provoca eliminación abundante de sodio, es decir, de agua. Se encuentra principalmente en los líquidos corporales libres, incluida la sangre, en las células de los tejidos y particularmente en los cartílagos y músculos, de ahí su importancia en la actividad muscular.

La carencia causa pelagra, escorbuto y epilepsia; también influye en los cambios nutritivos: desnutrición, adelgazamiento, perdida del apetito, digestiones lentas, estreñimiento, etc. Interviene en la actividad muscular, en la estimulación del sistema nervioso, en la composición de tejidos.

Sus principales fuentes son: ajo, apio, papa, col, coliflor, berenjena, lechuga, nabo, berro, alcachofa, brócoli, pepino, perejil, espinaca, dátiles, uva, fresas, higos secos, lentejas, salvado, espárrago, tomate, rábano, mora, zanahoria, naranja, trigo integral, banano y manzana, entre otras.

Silicio:

Es importante para la formación de huesos y dientes, elasticidad de ligamentos y en el tejido conectivo, metabolismo de las vitaminas A y D. Su ausencia motiva osteoporosis, descalcificación, fracturas, atraso en el crecimiento infantil, mala visión nocturna.

Sus fuentes son: el ajo, cebolla, alcachofa, ajo-porro, coliflor, col, espárrago, espinaca, pepino, avena, cebada, cereales integrales, lentejas, centeno, fresas, nueces, repollo, lechugas, higos, zanahoria, verduras, almendra, coco, durazno, cereza, entre otros.

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